sábado, 30 de noviembre de 2013

14. Walking with strangers [Segunda parte].

  Todavía recuerdo ese día de invierno que caminábamos por una calle vacía. Escuchar sólo el ruido que hacían mis botas al pisar el suelo me producía una tranquilidad inexplicable. Tú estabas caminando a mi lado, en silencio, porque sabías que amaba estos momentos en los que no me tenía que preocupar por nada. La calle por la que caminábamos ya la había visto antes. ¿Cuántas veces había soñado que paseaba por esa calle contigo? En ese momento esa duda no tenía mucha importancia, ya que lo estaba viviendo, aunque tú existieras sólo en mi mente. Por fin llegamos a un puente y nos sentamos en las barandillas dejando nuestros pies colgando. Miré hacia abajo, había una carretera y no pasaba ningún coche por ella. Estiré las mangas de mi chaqueta para calentar mis manos. Apoyé mi cabeza en tu hombro y dije: "¿Sabes? Dicen que todos los puentes están enamorados de un suicida". Giraste la cabeza, desconcertado, y me preguntaste: "¿Es éste tu puente?". Suspiré, miré hacia abajo y te respondí: "Sí, he soñado muchas veces que me tiraba por este puente".

domingo, 20 de octubre de 2013

[...]

  En esta entrada os informaré sobre varias cosas de mi blog. Voy a borrar todas las entradas que escribí antes de empezar con el proyecto "Diario de una ex suicida", ya que es pasado y quiero borrarlo por completo.
  Otra de las cosas de las que os quiero informar es que voy a facilitaros la lectura a ciertas cosas. Si queréis leer las entradas en las que os cuento experiencias personales o opiniones sobre algunas cosas, os pondré un acceso directo "Show and tell". Y si queréis  leer las historias que escribo, también tendréis un acceso directo "Hide and seek".
  Por último, me gustaría saber vuestra opinión sobre un nuevo proyecto que tengo en mente. Mi intención es seguir escribiendo sobre una historia corta que subí en una entrada al blog, "Walking with strangers". Aquí tenéis el link de la entrada; http://wearethesamedisease.blogspot.com.es/2013/09/12-walking-with-strangers.html . Eso sí, seguiría subiendo historias sueltas.
  Espero que os animéis a darme vuestras opiniones. Bye.

sábado, 12 de octubre de 2013

13. Broken.

  Salí temprano de casa y el cielo todavía estaba oscuro. No había ni un solo rayo de esperanza. Con mi carpeta de dibujo y un par de lápices me dirigí a la parada del autobús, que estaba cerca. Pero, no era una parada de autobús cualquiera, era la parada de las almas perdidas. Almas que desean ser salvadas.
  El autobús tardó unos pocos minutos en llegar y todos los que estábamos allí subimos a él. Me senté en el primer asiento que vi y cuando las puertas se iban a cerrar, una señora gritó que no las cerraran. Casi sin aliento, por haber ido corriendo hasta allí, preguntó cuál era el destino de ese transporte. El conductor se giró, mostrando el lado putrefacto de su cara, y bordemente le contestó que la última parada era el infierno. Ella se quedó parada y las puertas se cerraron dejándola fuera, sin habla. Estaba claro que ella se había equivocado, en el autobús de las almas perdidas no se aceptaban personas que tuvieran esperanzas y sueños. Sólo se aceptaban a aquellas personas que vivían en una pesadilla.
  El ambiente que se respiraba allí, en parte, era acogedor y bastante familiar. La desesperación, la soledad y la depresión nos envolvían con sus brazos fríos. En ese autobús había de todo; modelos esqueléticas, adolescentes acomplejados, ancianos a los que la muerte les arrebató su alma gemela... Y luego estaba yo, relatando mi viaje mientras rogaba que alguien me devolviera las ganas de vivir. 

viernes, 27 de septiembre de 2013

12. Walking with strangers.

  Solíamos caminar por una calle soleada que estaba vacía. Eran unos paseos en los que nos dedicábamos a dejar tirados en el suelo nuestros miedos y nuestras preocupaciones. Era nuestra dosis diaria de ignorancia y felicidad.
  Recuerdo tu pelo negro. Siempre estaba perfectamente despeinado. Eras de esas pocas personas que tenían el don de saber exactamente las palabras que debían decir. Aparecías cuando me sentía sola y en silencio rogaba que alguien me ayudara. Eras mi mejor amigo. Tú me comprendías. Eras capaz de entenderme sin ni siquiera tener que explicarte lo que me había pasado.
  Por las noches suelo recordar esos momentos en los que nos miraban mal y tú me decías que lo hacían porque nos envidiaban por ser diferentes. Lo que me sorprendía era que lo decías sin que la sonrisa desapareciera de tu cara.
  Qué pena que tú sólo fueras una creación más de mi imaginación.

lunes, 19 de agosto de 2013

11. Crooked young.

  No eran ni las diez de la mañana y el sol alumbraba la calle solitaria por la que arrastraba mis pies. No recordaba de dónde venía. Tampoco sabía dónde me hallaba. Una botella de alcohol colgaba de mi mano y unas gafas que no me pertenecían protegían mis ojos de los rayos del sol.
  Paré de golpe. Mis medias se habían enganchado en una verja metálica bastante vieja. Algo me decía que debía de entrar allí y la curiosidad me empujó hasta la puerta. Al abrir la ruidosa puerta y entrar en aquel desconocido y siniestro lugar, en mi mente se escuchaba un "bienvenida al infierno" acompañado de una ligera brisa. ¿Infierno? Lo único que había allí eran tumbas. En efecto, me adentré en un cementerio.
  Observé el lugar detenidamente mientras tarareaba una canción que ni siquiera yo conocía. Aquella brisa que movía mis cabellos con delicadeza me guió hasta un par de tumbas. Dejé la pegajosa botella en el suelo que estaba repleto de hierba seca. Me senté en una de las tumbas y me quedé observando un funeral que estaba teniendo lugar lejos de donde yo me encontraba. Se percibía mucha falsedad y avaricia. Lo más probable es que la mayoría de las personas allí presentes ansiaban la herencia del difunto/a. No sentían lástima por la pérdida. Su lágrimas, sin duda, eran de cocodrilo. Era repugnante.
  De nuevo esa brisa acarició mi rostro. Me levanté y empecé a buscar el nombre de la persona que estaba allí dentro. La curiosidad me había guiado otra vez. Nada más leerlo me quedé sin respiración. Su nombre y sus apellidos estaban escritos en esa tumba. No entendía nada. Sin pensármelo dos veces miré la otra tumba que había al lado. En ella ponía mi nombre y mis apellidos. ¿Qué estaba ocurriendo? El pánico se estaba apoderando de mí. Retrocedí unos pasos deseando recuperar el aliento para poder gritar y tropecé con la botella que había dejado en el suelo. No pude reaccionar y mi cabeza se golpeó contra una tumba. Quería levantarme e irme de allí, pero no tenía fuerza ni para mantener los ojos abiertos. Cuando los volví a abrir estaba tumbada en la alfombra de mi habitación.
  No había sido un sueño, había estado despierta todo ese tiempo. Aquello había sido fruto de mi terrorífica imaginación.

sábado, 13 de julio de 2013

10. A siren's soliloquy.

  Abrí mis ojos. Pasé mis dedos por ellos y noté que estaban hinchados. Aturdida, giré la cabeza y vi que una enfermera empujaba la silla de ruedas en la que yo me hallaba. Recorríamos un pasillo gris que le acompañaba un ambiente maldito. No recordaba cómo había llegado yo hasta allí. Tampoco sabía los motivos que habían hecho que éste fuera mi paradero. Lo único que quería en ese momento era que la enfermera se atragantara con el chicle que estaba masticando para que dejara de hacer ese ruido tan repugnante, y tal vez, encontrar la salida de este lugar desconocido. Levanté la cabeza, íbamos a pasar una gran puerta gris en la que ponía "trastornos psicológicos". Al pasarla, el pasillo se hizo más oscuro. Todo cada vez era más deprimente. Parecía un cementerio. Las puertas que habían en las paredes eran tumbas y yo era el próximo cadáver que iban a enterrar en el olvido. La enfermera paró bruscamente enfrente de mi tumba, la habitación 38. La abrió y me llevó hasta dentro. Me dejó en medio de la habitación y mientras se dirigía hacia la puerta, susurró; "Morirás sola". Acto seguido cerró la puerta con llave.
  Había asumido que nadie iba a venir a visitarme. Ni siquiera por compromiso. Igual era lo mejor. Definitivamente estaba muerta para el mundo. Me levanté y fui al baño.Le di al interruptor. De cuatro luces, una era la única que alumbraba. Puse los ojos sobre el espejo que estaba a mi derecha. Mi piel, mi ropa, estaban manchadas de barro. No me agradaba lo que veía en él, así que aparté la mirada y me quedé observando el lavabo. Estaba repleto de sangre seca y al lado del grifo había una navaja. Era extraño, ¿qué hacía esto aquí? Sin pensármelo dos veces la cogí e hice algo que quería llevar a cabo hace tiempo; desde mi ceja derecha, pasando por la nariz, hasta llegar al mi pómulo izquierdo me hice un corte. Tiré la navaja y salí del baño. Me acurruqué en la cama y empapé la almohada de sangre, barro y lágrimas que brotaban de mis ojos por la rabia que sentía. Di la vuelta y me quedé mirando el techo agrietado. Pestañeé un par de veces y volví a estar en mi habitación.
  No había sido un sueño, había estado despierta todo ese tiempo. Aquello había sido fruto de mi terrorífica imaginación.

martes, 2 de julio de 2013

9. Don't fall asleep at the helm.

  A continuación leeréis un breve resumen que trata de los acontecimientos que he vivido este curso. Absteneros de daros por aludidos/as ya que soléis equivocaros. No tengo ninguna intención de llamar la atención o dar pena. Finalmente diré que tengo muy claro que hay personas que lo han pasado mucho peor y que eso no significa que no pueda expresarme.
                                              ***
  El verano fue algo inesperado y raro, la verdad. Me encantó. Desgraciadamente las cosas se complicaron al comenzar el curso. Tenía que cursar primero de bachillerato de humanidades porque en mi colegio quitaron hace unos años el bachiller artístico, la modalidad que deseaba hacer. Mis padres no quisieron cambiarme de colegio en su momento. Digamos que estaba allí por obligación.
  A medida que el curso avanzaba, los problemas aumentaban. Los apuntes se convertían en dibujos que hacía para no dormirme en clase. Con el tiempo unas personas muy cercanas a mí se convirtieron en desconocidos. Esos desconocidos me respondían un simple y patético "ya" o "vale" cuando les contaba algún problema. Decidí apartarme de ellos e ir más por mi cuenta. Quería saber si les importaba algo. Pero mi decepción fue mayor cuando vi que no notaron la diferencia, que incluso estaban mejor sin mí. 
  Me hallaba estudiando algo que detestaba y, encima, esas personas que tanto significaban para mí me decepcionaron por completo. Eso no es todo, tenía problemas familiares y problemas mucho más personales. Sólo podía pensar que cada vez veía menos luz para llegar a algún sitio seguro.
  La situación empeoró. En mi Ask aparecieron unos haters que no dieron la cara y sólo se limitaron a insultarme. Cuando comenzaron pensé que se cansarían después de un rato, algo que suele pasar. Pero me equivoqué y finalmente no permití que se me hicieran preguntas de personas anónimas. En unos días, los cobardes, al sentirse impotentes por no poder expresar su odio hacia mí, se hicieron un Twitter en el que también me faltaron el respeto y repetían una y otra vez que no les agradaba. En ese momento muchas personas conocidas me mostraron su apoyo. Esto hizo que no me sintiera tan sola y su apoyo fue un motivo para seguir adelante. En cambio, los desconocidos que os mencioné antes, ni se molestaron en preguntarme por lo que había sucedido.
  Estuve insistiendo a mis padres para cambiar de colegio, quería de verdad hacer el bachiller artístico. Me esforcé para aprobar los exámenes y las recuperaciones que tenía. Intenté tener el menor contacto con esas personas que me habían fallado. Digamos que reorganicé mi vida. 
  ¿Sabéis? Lo he conseguido. El año que viene estaré en otro colegio estudiando lo que yo quiero.
                                               ***
  Recordaré a esas personas que me han fallado como un error que no quiero volver a cometer. Hay amigos a los que echaré de menos y hay "amigos" a los que espero no volver a ver. He conocido bastantes personas este año. Algunas se han ido a tan rápido como han llegado y otras espero seguir en contacto con ellas.                        
                                               ***
  En mis textos siempre hay un párrafo para ti. Fuiste una de las pocas personas que confío en mí desde el principio. Gracias a ti he luchado por algo que deseaba. Me has llevado a un sitio en el que la soledad no me puede encontrar. Sinceramente, un puñado de líneas no pueden expresar lo mucho que me alegra haberte conocido.